Los iraquÃes salen a las calles a diario desde el 1 de octubre para exigir la ‘caÃda del régimen’
Por: AFP
Irák.- Las protestas en Irak, que ya causaron 350 muertos en dos meses, alcanzaron un nivel excepcional el miércoles con el incendio por manifestantes del consulado de Irán en Nayaf, tras una nueva jornada sangrienta de un movimiento que rechaza el poder iraquà y su padrino Irán.
Manifestantes incendiaron el miércoles el consulado de Irán en la ciudad santa chiÃta de Nayaf, en el sur de Irak, que vive desde hace dos meses su peor crisis social desde hace décadas, constataron periodistas de la AFP.
Los iraquÃes salen a las calles a diario desde el 1 de octubre para exigir la "caÃda del régimen", acusado de corrupción. La mayorÃa de la población iraquà es chiÃta, como la iranÃ.
Por la noche, en medio de las altas llamas que devoraban al emblema de la República islámica en el muro que rodea la representación diplomática, centenares de jóvenes gritaban "Irán fuera" y "victoria a Irak" al interior mismo del complejo diplomático, constataron periodistas de la AFP.
Este incendio en la muy simbólica ciudad santa chiÃta de Nayaf, que recibe cada año a millones de peregrinos chiÃtas, principalmente iranÃes, significa un viraje de la situación en Irán.
Frazadas, cajas de cartón y llantas
El consulado de Irán en la otra ciudad santa del paÃs, Kerbala, ya habÃa concentrado la furia de los manifestantes a comienzos de mes, pero en esta ocasión las fuerzas de seguridad iraquÃes replicaron, causando cuatro muertos.
Esta vez, presionados por centenares de manifestantes, sus granadas lacrimógenas causaron cincuenta heridos, según fuentes médicas y las fuerzas armadas terminaron por retirarse cuando los manifestantes preparaban sus armas.
Llevaron frazadas, cajas de cartón, llantas, todo lo que estaba a mano, los incendiaron, y luego los lanzaron al edificio, visiblemente desierto.
Si los manifestantes atacaron este edificio en particular es porque acusan a Irán de controlar a Irak.
Para ellos, en uno de los paÃses más ricos en petróleo del mundo, pero también uno de los más corruptos, el sistema polÃtico concebido por los estadounidenses que derrocaron a Saddam Hussein en 2003 ya está agotado.
Y consideran que cayó en manos de Irán y de su poderoso emisario para los asuntos iraquÃes, el general Qassem Soleimani, encargado de las operaciones exteriores del ejército ideológico de la República islámica.
En la calle desde el l de octubre, decenas de miles de iraquÃes reclaman reformar el sistema polÃtico y la renovación total de su clase dirigente, a la que consideran corrompida.
En Diwaniya, más al sur, donde escuelas y administraciones también cerraron, los manifestantes instalaron piquetes para impedir que los funcionarios intentaran reabrir sus oficinas, según un corresponsal de la AFP en el lugar.
En Kut y Nayaf, el sector público también permaneció paralizado. En Nasiriya y Basora, regiones petroleras en el extremo sur, una sentada bloqueó la sucursal local de la compañÃa estatal de petróleo de Nasiriya, pero sin afectar a la producción en esas dos provincias ricas en oro negro, única fuente de divisas del paÃs.
Estados Unidos ausente
Los dos paÃses que tenÃan gran influencia en Bagdad, Estados Unidos e Irán, viven tensas relaciones desde el inicio de la revuelta, pero Irán tomó la ventaja pues Estados Unidos está ausente.
Mientras el general Soleimani logra reunir a los partidos en el poder para apoyar al Primer ministro Adel Abdel Mahdi, que estuvo un tiempo en situación difÃcil, Estados Unidos solo hace escasas declaraciones oficiales.
El vicepresidente estadounidense Mike Pence, quien viajó a Irak esta semana, ignoró a las autoridades iraquÃes para visitar únicamente a sus tropas y al gobierno autónomo del Kurdistán.
El paÃs está paralizado desde hace semanas: en el sur las escuelas están cerradas desde hace semanas. Y en las administraciones que no cerraron sus puertas colocan en las fachadas banderines que dicen "Cerradas por orden del pueblo".
El centro de Bagdad, segunda capital más poblada del mundo árabe, se ha vuelto epicentro de escenas de guerra.
Entre una nube de gas lacrimógeno, jóvenes avanzan cubiertos por frágiles escudos de lata ondulada y lanzan piedras contra los elementos de seguridad que llevan cascos y botas.
Ahà dos manifestantes fueron alcanzados por balas el miércoles, indicaron médicos y policÃas.